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# 4 – La acción Impecable

Si tuviera una hora para resolver un problema dedicaría 55 minutos a pensar sobre el problema y 5 minutos a pensar en las soluciones. Albert Einstein

En esta serie de reflexiones vamos desmenuzando los elementos que median entre la intención y la acción, usando el microscopio de la conciencia plena y la luz de la perspicacia. Para los nuevos lectores, recordarles que comenzamos estas reflexiones explorando la intención, para analizar después las interferencias que se producen en el camino entre la intención y la acción, las dudas primero y las distracciones después. En esta entrada, nos enfocaremos ya en la acción. Además como es el comienzo de año, queremos aprovechar la motivación tradicional de estas fechas para hacer un propósito de buenas intenciones.

En las escuelas de negocios y en los libros de desarrollo personal se distingue entre dos tipos de acciones: reactivas y proactivas. La primera categoría se presenta como una acción que mira al pasado, que se origina en experiencias similares y es fácil, ya que resulta de impulsividades y automatismos. Se la considera una reacción primaria. La segunda tiene más interés y mejor reputación, es una acción que mira al futuro, anticipando problemas, necesidades o cambios, esta es más difícil y podríamos considerar que es hacia lo que se debe aspirar.

Para conocerlas mejor, ahora que empiezan las rebajas, se puede ir de compras con afán de investigador del comportamiento para identificar si el impulso de comprar una determinada prenda nace del atractivo descuento, reconociendo el mecanismo reactivo, o por el contrario, la intención nace de adquirir la prenda en base a las necesidades del comprador, de forma proactiva, sin dejarse engatusar por el bajo precio. Aunque yo a veces soy reactivo y otras proactivo, debo reconocerlo, es interesante darse cuenta si el impulso nacen del deseo o de la necesidad.

En los programas de reducción de estrés MBSR tratamos este tema en profundidad. Durante la primera parte del programa desarrollamos Auto-Conciencia para reconocer e identificar la reactividad personal. En la segunda parte, exploramos formas de responder al estrés de forma proactiva. La experiencia nos dice que a medida que se desarrolla una mayor conciencia nos vamos dando cuenta de que dejamos de reaccionar al malestar y empezamos a responder mediante acciones más proactivas, que implican más responsabilidad.
Esta distinción entre Reactivo y Proactivo es un poco artificial, pero resulta válido como marco de referencia para empezar a concienciarse del tipo de actitud que uno o una despliega, que es lo verdaderamente importante.

En un nivel de conciencia más avanzado se puede utilizar un modelo complementario que se basa en la estructura del campo de la atención y que tiene 4 niveles, tal y como lo explica Scharmer en Teoría U. Tomemos por ejemplo una acción específica más compleja, como es el uso de la palabra y veremos que hay cuatro orientaciones de la atención en una conversación:

1. Centrada en uno mismo – hablando de lo que otros quieren oír, quedando bien o proyectando una imagen atractiva de una o uno mismo.
2. Centrada en el tema – cuando solemos debatir o discutir un tema y nos aferramos a puntos de vista , hay poca reflexión y frecuentes interrupciones.
3. Centrada en el otro – cuando nos interesamos en las ideas de la otra persona, sus sentimientos o su punto de vista, aquí hay reflexión profunda y conexión interpersonal.
4. Centrada en el ahora – cuando la atención fluye con la conversación , sin identificarse con las ideas y con una apertura total de la mente y el corazón. La conversación es única y original, hay conexión con el tema y la persona.

Este nivel 4, en el cual la atención está centrada en «el ahora», es el más creativo y está implícito en la cita de Einstein que inicia esta reflexión. Einstein nos propone empaparse del problema, sin querer saltar de forma reactiva a la solución. En las artes marciales se sigue el mismo principio de basar la acción en la presencia, así se pone mucho énfasis en la postura, en el equilibrio y en la respiración, antes de ejecutar la acción. En ambos casos la acción se sustenta en una presencia consciente, conectada con lo que está ocurriendo o con el problema en cuestión. Es una acción que se despliega de forma original, ya que cada situación-momento es único, por eso es creativa.

En las acciones proactivas o reactivas siempre hay un sujeto o ego que ejecuta una acción, en base a sus preferencias. Por el contrario, en una acción “centrada en el ahora” hay una comunión intima con el presente sin ego. Es por tanto una acción impecable en el sentido que no dejan huella negativa en la mente, ya que al estar la mente en el presente, queda libre de juicios o remordimientos, sin tensión ni ansiedad y la acción fluye de forma natural, con sabiduría. Es la acción que combina la elegancia con la eficacia.

Por eso, la calidad de una acción depende del tipo de atención de quien la ejecuta, de su estado interior, de su nivel de conciencia. Por eso, para ser impecable una persona debe estar centrada en el presente. Por eso, la meditación entrena esa poderosa conexión con el presente que nos permite actuar de forma impecable, incluso con esos problemas intransigentes que todos tenemos.
Este es mi propósito para 2014, la acción impecable.

¡Feliz … e impecable año 2014!

Andrés Martín Asuero

2 pensamientos en “# 4 – La acción Impecable

  1. Gracias Andrés, inspirador. Leido desde la conciencia del ahora se transforma inmediatamente en sabiduría para mi.

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